Los datos de la Organización Mundial de la Salud son claros e indican que en el periodo de tiempo que va del año 2000 al 2050, el número de personas mayores de 60 años se duplicará y la cifra de adultos con más de 80 años aumentará casi cuatro veces.
Sin duda, esta situación es un éxito de la medicina y de las mejores condiciones de vida, pero el reto es lograr no solo vivir más años, sino mantener la funcionalidad y la propia autonomía el máximo tiempo posible.
El Ministerio de Sanidad señala que el estado de salud de una persona adulta mayor debe valorarse en términos de funcionalidad (no de enfermedad), ya que mantener sus funciones activas va a determinar su autonomía y calidad de vida.

Frenar la fragilidad y evitar la dependencia
Son muchos los aspectos que deben tenerse en cuenta a la hora de evitar que la fragilidad avance y se convierta en dependencia progresiva. Una dieta adecuada y hábitos de vida saludables son pilares básicos, pero la actividad física ha demostrado su importancia para frenar sus principales síntomas: debilidad, pérdida de masa muscular, disminución de la movilidad e incremento notable en el riesgo de caídas.
Según los estudios consultados sobre programas de ejercicio físico multicomponente en personas mayores, los resultados son muy evidentes:
- Un 70% redujo el riesgo de caídas.
- El 54% mejoró la velocidad en la marcha.
- El 80% mejoró el equilibrio.
- El 70% demostró aumentos de fuerza.

¿En qué consiste un entrenamiento multicomponente?
Los entrenamientos multicomponente son aquellos en los que se combinan la fuerza con otras capacidades: equilibrio, capacidad aeróbica, amplitud de movimiento, potencia y coordinación. Añadiendo un componente cognitivo, el trabajo se vuelve mucho más completo.
Y si además se fomenta la socialización, tenemos una combinación ganadora que impulsará el desarrollo saludable de la persona y creará adherencia a la actividad física, rompiendo con el sedentarismo. Indudablemente la programación, planificación, aplicación y seguimiento de estos entrenos debe ser realizada por profesionales cualificados.
Integrando el componente cognitivo en el ejercicio
¿Y cómo podemos introducir el componente cognitivo en las sesiones? Es un hecho probado que la actividad física mejora el estado de ánimo de las personas mayores. Esta situación nos da la oportunidad de animarles a que retomen sus hobbies (pintar, tocar instrumentos, bailar, cantar), muchos de los cuales requieren motricidad fina además de un intenso trabajo cognitivo.

Otra de las fórmulas directas durante la sesión es proponerles pequeños retos mentales asociados al movimiento:
- Recordar secuencias de movimientos.
- Realizar diferentes habilidades con varios materiales a la vez.
- Decidir qué estímulos van asociados a qué respuesta motora (por ejemplo, el estímulo es un número y la respuesta dependerá de si es par o impar).
- Identificar estímulos a los que hay que atender y cuáles conllevan la inhibición de la respuesta.
Por supuesto, debemos insistirles en que lleven mentalmente el conteo del número de repeticiones y series, trabajar contenidos referidos a los beneficios de la hidratación y el descanso, y estimularles con sonidos musicales mientras realizan la actividad.
En resumen, la práctica de ejercicio físico, y en concreto los entrenamientos multicomponente, es la intervención más eficaz para favorecer la independencia en las personas mayores y reducir los eventos adversos que se asocian habitualmente al síndrome de fragilidad.



